Errores más comunes al gestionar una crisis social

Errores más comunes al gestionar una crisis social

“Contactar a los pobladores de forma sorpresiva es considerarlos mercaderes o a sus preocupaciones un objeto mercantil”

El “trueque” o intercambio, el “toma y dame” para solucionar un problema, posiblemente fue lo más eficaz antes de 1945. Pero la gestión empresarial experimentó cambios profundos desde los 70’ al colocar a la persona como epicentro del desarrollo organizacional y al integrar en la dirección estratégica a la responsabilidad social. En el siglo 21 el “toma y dame” es un acto mercantil que resta y no suma a una gestión socialmente responsable. Ocurrió que, en una zona donde la población manifestó alta oposición a una obra, dos voceros de la obra empiezan a contactar personas en la calle para “ofrecerles una solución”, enseguida los pobladores se pasan la voz y la aglomeración se inicia, pronto los voceros se dan cuenta que no conseguirán nada y acuden a la autoridad municipal “para que ponga orden”, pero la población se impone, una nueva crisis social se desata y la obra es paralizada nuevamente.

Errores:

1) Contactar a los pobladores de forma sorpresiva es considerarlos mercaderes o a sus preocupaciones un objeto mercantil. Una comunidad es como nuestra casa, para visitarla no saltamos sobre la autoridad de los padres del hogar.

2) Abrir conversaciones en la vía pública, “al paso”, es la preferencia clásica del vendedor que busca al consumidor impulsivo para ganar una rápida comisión. Los temores y las preocupaciones de la población son genuinas, se expresan dentro de un círculo de respeto y confianza.

3) Si se inicia una aglomeración de personas, continuar “razonando” con ellas no ayuda a nadie. Para que nuestra voz sea escuchada por la voz del pueblo, se nos exige demostrar cuanto nos importa el pueblo y sus verdaderas necesidades, donde el pueblo pone punto, los demás no ponemos interrogación.

4) Creer que en el municipio se arreglarán las cosas es pensar que en nuestra familia un extraño tendrá mayor preferencia que nuestros hijos. Considéralo: cómo quieras que te traten, así tú también trátalos.

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