¿Cómo dominar el ego?

¿Cómo dominar el ego?

“El ego todo lo quiere y todo lo puede. Es feliz cuando tiene la razón, y si no la tiene la creará. Jamás tiene la culpa, es diestro en señalar al otro”

El ego ha publicitado eficazmente que sólo se manifiesta en la vanidad y la soberbia, la pedantería o altanería. Magistralmente ha reducido su verdadero impacto. Sobrevive en el egoísmo, la indiferencia, la intolerancia, la ingratitud, pero se vuelve menos visible cuando toma forma de buenos deseos, arduo trabajo, buena voluntad e incluso de entusiasmo. El ego seduce al religioso más devoto para que sienta desventaja frente a otro que no es de su religión cuando sabe más que él. En las relaciones afectivas y amorosas desliza la idea de que mientras te amen, tú amas, si te dejan, odias. La resistencia a la realidad, ofenderse o enojarse son otras de sus formas favoritas para multiplicarse sin ser visto. Cuando se ve amenazado con ser identificado cambia a otra de sus formas y escapa nuevamente.

Se dice que un hombre dijo a Buda “Yo quiero felicidad”, Buda dijo, primero retira el “yo”, eso es ego, luego retira “quiero”, es ego también, ahora tienes “felicidad”. El ego todo lo quiere y todo lo puede. Es feliz cuando tiene la razón, y si no la tiene la creará. Jamás tiene la culpa, es diestro en señalar al otro. Está a la defensiva y se queja de todo. Agita y acalora los ánimos, pero cuando lo necesita, también es diplomático y cuidadoso. ¿Es el enemigo? ¿Hay que eliminarlo? El ego es invencible mientras no lo identificas, por ello siempre anda escondiéndose. Al verse descubierto se inmoviliza y es posible verlo sonreír invitando a que lo sigan. Este es el momento en que claramente te das cuenta que no eres tú, él está ahí y tú eres quien lo ve. No luchas con él ni quieres eliminarlo, lo aceptas. Tranquilo, en paz. Desde ahí la acción es más efectiva y las decisiones son las más acertadas. El mundo se vuelve perfecto y todo lo real que afecta al mundo queda a disposición tuya para servir, participar, abrazar, contribuir, amar. El ego ha desaparecido.

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