Escuchar versus oír o hablar durante un conflicto

Escuchar versus oír o hablar durante un conflicto

Sólo se necesita que ambas partes sientan que sus demandas no están siendo escuchadas para que los comportamientos se exasperen”

La intensidad de un conflicto se incrementará proporcionalmente a las carencias de escucha de las partes. El escuchar no es sólo un acto de silencio, requiere acciones que expresen a la otra parte tu interés por ella. Quien cree que sólo guardando silencio está escuchando será percibido como indiferente o como quien cumple algún simple acto protocolar. El que escucha, pregunta; el indiferente sólo espera el momento para retirarse. Se escucha para entender al otro, no para contestarle. Escuchar es un resultado, es la cooperación de las facultades del interpretar y del sentir humano; puedo oír un sonido y eso no es escuchar, al interpretar su significado, escucho.

El ser humano escucha porque puede interpretar, los animales oyen, no escuchan, pues no interpretan. Lo que no se dice, nunca lo oirás, pero si lo escucharás. A diferencia del hablar, el escuchar es un arte, el hablar una incontenible necesidad. Para saber hablar, hay que saber escuchar. Tanto el oír como el hablar pertenecen a la biología humana y son finitos, el escuchar pertenece a las artes y es infinito. Más que una persona brillante que hable, prefiero una paciente que escuche. Cuando creas que ya lo escuchaste todo, haz una buena pregunta y conocerás nuevos espacios donde aún no has escuchado nada. El que escucha no sentencia ni juzga, está presente para la otra parte, acompaña. Si la otra parte te habla, escúchala; si calla, pregunta y vuelve a escuchar. Si sabes escuchar dominarás tu lengua, la lengua domina al que no sabe escuchar. Tonterías puede pronunciar la lengua, pero una buena escucha las sabrá filtrar. El hablar y el oír pueden enfermarse, el escuchar no. Si tienes laringitis, prueba el remedio del escuchar.

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