Evita las suposiciones y mejora tu relación laboral

Evita las suposiciones y mejora tu relación laboral

“Convierte tus suposiciones en preguntas y resuélvelas. Valida tu presunción. Confía en tu percepción, pero no la vuelvas un absoluto”

“Supongo que…” –Un error muy común y crítico es no validar nuestras presunciones, no confirmar las suposiciones de aquello que creemos y, muchas veces, aseguramos que eso está pasando. Hacemos juicios constantemente y pocas veces son juicios fundados. Nos anclamos sólo a lo que sentimos (y es legítimo ese sentir), pero el problema está en el “qué pasó” y ahí nos ganan nuestros propios sesgos. “Mi jefe me trata mal” dice un subordinado que con seguridad no está tranquilo, sin embargo le preguntamos “¿qué pasó?” y las respuestas comunes son: “…no me considera, necesito su apoyo y ya no me ayuda, me habla diferente…”, pero estas respuestas son más juicios o suposiciones sobre el presunto mal trato del jefe. Veamos ahora al jefe: “Ese es un flojo, si sigue así ya le envío su memo”, es clara su incomodidad contra el subordinado, pero luego le preguntamos “¿qué pasó?” y sus respuestas serán: “debería ser más proactivo, quiero velocidad, sus compañeros son más rápidos…” y nuevamente tenemos más juicios y suposiciones sobre el presunto mal desempeño del empleado. Tanto el uno como el otro están centrados en sus propias y legítimas suposiciones, ellas son de enorme valor sólo para su propio dueño, pero ninguna expresa la realidad de la otra parte.

Las suposiciones son sentencias que con exquisita gracia poseen a sus dueños hasta encontrar sustento, luego ellas ya han desaparecido. Decir “estoy furioso” es diferente a decir “siento cierta molestia conmigo”, en la primera la emoción te posee, mientras que en la segunda tú posees a la emoción. Declarar “Mi jefe me trata mal” es distinto a “¿Me trata mal mi jefe?”, la primera es sentencia firme, la segunda amplifica tus capacidades; inquietud y zozobra invoca la primera, la segunda cordura y sensatez. Convierte tus suposiciones en preguntas y resuélvelas. Valida tu presunción. Confía en tu percepción, pero no la vuelvas un absoluto.

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