La Tolerancia. Una Práctica para Todos

La Tolerancia. Una Práctica para Todos

“La tolerancia no es silenciosa o pasiva, es activa y aun cuando acepta al otro, también lo instruye”

No hay fruto alguno cuando acepto a quienes piensan como yo pienso o practican lo que yo practico. No hay brillo ni coraje alguno cuando considero a quienes me consideran o incluyo a quienes me incluyen. ¿Qué esfuerzo hay cuando me alejo sentenciando lo que me incomoda del otro? “En la práctica de la tolerancia tu enemigo es el mejor maestro” (Dalai Lama). La palabra tolerancia proviene del verbo “tollerare”, del latín que significa soportar o aguantar. Por lo tanto, soporta a quienes no piensan como tú piensas, aguanta a quienes no practican lo que tú practicas, da la bienvenida y acepta la presencia del otro tal como te aceptas a ti mismo.

Alan Sanfey, neurocientífico de Harvard, sostiene que nuestro cerebro se parece a la de un perro, es decir que nuestro primer impulso canino frente a lo diferente o diverso de los demás es inmediatamente mostrar los dientes, gruñir o hasta lanzarnos para morder al “invasor”. La tolerancia es una actitud y una manera de actuar que permite vivir y dejar vivir. La benevolencia es compañera fiel de la tolerancia, la amabilidad y la paciencia también los son, pero eso no significa aceptar lo incompetente o lo infame; la tolerancia no es silenciosa o pasiva, es activa y aun cuando acepta al otro, también lo instruye y no lo abandona. Algunos exigen toleración a viva y alta voz, pero no son capaces de tolerar a los intolerantes. Pareciera que la tolerancia no tolera a los que la cuestionan. Aun así, la tolerancia se incrementa en proporción a mi nivel de educación y voluntad de bien común, ella pertenece al mundo de los imperfectos y salvo alguien sea perfecto, no la necesita en absoluto. Alguien dijo: “Si pudiéramos mirar en el corazón del otro y entender los desafíos a los que cada uno de nosotros se enfrenta a diario. Creo que nos trataríamos los unos a los otros con más gentileza, paciencia, tolerancia y cuidado”.

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