Nuestra Capacidad de No Ofender Ni Ser Ofendido

Nuestra Capacidad de No Ofender Ni Ser Ofendido

“La capacidad de contemplar el horizonte de nuestras acciones es lo que nos hace ser humanos y ver al otro no como el ofensor que probablemente está siendo, sino como el ser humano que también es.”

Seguramente hemos pasado más de una experiencia donde hemos sido ofendidos o, incluso, hemos sido ofensores. Lo cierto es que el impulso natural de reaccionar es abundante en nuestro ser humano, pero nos cuesta reconocer la capacidad que posee nuestra corteza prefrontal para generar ganas de cambiar la imagen que hacemos de alguien cuando nos sentimos ofendidos o cuando ofendemos. Todos somos seres humanos, por ello en algún momento reaccionamos únicamente protegiendo lo que más nos importa y a veces no consideramos el impacto de nuestra reacción contra la otra parte. Olvidamos que tenemos al frente a un ser humano igual que nosotros.

Reaccionar ante nuestro ofensor hace que lo veamos cómo alguien que merece ser tratado con ofensa también y nos aleja de nuestra capacidad de adoptar perspectivas de largo plazo. El temor o sentimiento de caer en desventaja frente al que nos ofende es un temor o sentimiento legítimo como seres humanos que somos, sin embargo evitar esa reacción es nuestro distintivo de la mayoría de animales. Poseemos la capacidad de contemplar el horizonte de nuestras acciones y gobernarlas, eso es lo que nos hace ser humanos y ver al otro no como el ofensor que probablemente está siendo, sino como el ser humano que también es. Cuando evitamos esta reacción cambiamos la imagen que tenemos de las cosas y podremos conectar con el otro, advertiremos un estado de ánimo dispuesto y más amplio que el ofender o ser ofendido, reflexionaremos sobre cómo este estado de ánimo influye en el bienestar de todos.

Mientras más comprendamos como funciona esto en nosotros mismos, mejor podremos gestionarlo.

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