Un Enemigo Íntimo en Negociaciones Complejas

Un Enemigo Íntimo en Negociaciones Complejas

Reaccionar es actuar sin pensar. El desafío cuando estamos frente a emociones hostiles es evitar reaccionar. Es de humanos la reacción, pero nos hace más humanos evitarla.

Los neurocientíficos están mapeando los sistemas del cerebro que impulsan nuestras mejores y peores decisiones. Nuestro cerebro es semejante al de los animales, pero poseemos una corteza humana adherida en su exterior. Esta corteza es la que delibera y decide, es la que se hace cargo de ese claro control sobre nuestras emociones. Una experiencia me enseñó este principio de no reacción:

Un novato pescador de pulpos avistó los tentáculos de uno que poco se escondía entre el arrecife, inmediatamente se quedó inmóvil, sintió su corazón palpitar rápidamente y su entusiasmo amenazaba con dominarlo, pero sigilosamente continuó acercándose sin perderlo de vista y ¡zas! Capturó uno de los ocho escurridizos brazos del molusco.

De diversas formas intentó sacarlo de su escondite, pero cada vez que él lo jalaba, más el pulpo se escondía y no pudo pescarlo. Un viejo pescador le indicó que lo soltara para increíblemente hacer todo lo contrario, en lugar de jalar, empujó suavemente al pulpo. Cada vez que él lo empujaba, más el pulpo se asomaba. De a pocos y con suaves empujones, “voluntariamente” el pulpo fue saliendo hasta quedar entrelazado en las manos del pescador.

Evita reaccionar, recupera tu equilibrio mental y consigue tu objetivo.

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