¿Yo? ¿Un jefe tóxico? Identifíquelo

¿Yo? ¿Un jefe tóxico? Identifíquelo

“Los franeleros, aduladores y otros exagerados son los súbditos preferidos de los jefes tóxicos. Algunos de estos podrán alcanzar el título de mascota”

Quizá sólo soy un jefe difícil, pues soy nuevo en la jefatura o tengo deficiencias que estoy trabajando para pronto resolverlas; pero cuidado, de jefe difícil a tóxico sólo hay un paso: descuidar el bienestar integral de mis subordinados creyendo que estoy velando por los intereses de la compañía. No necesito ser un constante renegón o gritón para ser tóxico, un jefe silencioso que siente desventaja por los logros de sus subordinados y no los reconoce, puede ser más negativo que un gritón. La arrogancia promovida por esa autoridad superior e irrefutable que cree tener un jefe, produce una diplomática indiferencia y excusas de alta calidad para restar importancia a las necesidades del subordinado. Para los tóxicos su exitosa experiencia (y muchas veces la tienen) no puede ser cuestionada, es la ruta hacia la felicidad, de lo contrario “quemen a los herejes” por desacato.

Los franeleros, aduladores y otros exagerados son los súbditos preferidos de los jefes tóxicos e incluso alguno de estos podrá alcanzar el alto título de mascota favorita y subyugarse al gigante ego del tóxico. Sin duda el ego es el alma de los tóxicos, sobre todo de aquellos que tienen una relación de parentesco o tan cercana a los dueños de la compañía que simplemente no serán removidos del cargo. Dos preguntas enemigas de los tóxicos: ¿Cómo se sienten mis subordinados en mi presencia? ¿Contribuyo a su desarrollo como seres humanos que son? Seguro que un jefe tóxico responderá a su favor, pues su presencia es de lo mejor y si no le cae bien a alguien, qué pena, no puede agradar a todos; en todo caso revisar el índice de rotación de su último trimestre para recordar que los empleados no renuncian a la empresa, renuncian a los malos jefes. Pero, verdaderamente no soy un jefe tóxico, simplemente no he prestado mucha atención a cuanto me importan mis subordinados. Voy a mejorar. Tome nota y evite ser un jefe tóxico.

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